Unidad 3: Edad Media y el
nacimiento de Europa.
Clase II: 05-17
“Convivencia y vida en la edad media”.
La Edad Media es el periodo de la
historia europea que transcurrió desde la desintegración del Imperio romano de
Occidente, en el siglo V, hasta el siglo XV. Su comienzo se sitúa
tradicionalmente en el año 476 con la caída del Imperio Romano de Occidente y
su fin en 1492 con el descubrimiento de América, o en 1453 con la caída del
Imperio Bizantino, fecha que coincide con la invención de la imprenta (Biblia de
Gutenberg) y con el fin de la Guerra de los Cien Años. No obstante, las fechas
anteriores no han de ser tomadas como referencias fijas ya que nunca hubo
reptura brusca en el desarrollo cultural de Europa.
Todos estos cambios se produjeron
en medio de una transformación general de las formas económicas, sociales y
políticas. Decayeron las ciudades, disminuyó y casi desapareció el comercio
internacional, se redujo el uso de la moneda y la tierra quedó como la
principal riqueza. Los poderes centrales perdieron toda autoridad y desapareció
la organización administrativa burocrática. Lentamente se formó un nuevo orden
que ha recibido el nombre de feudalismo.
En medio de las interminables
guerras los hombres anhelaron por encima de todo poder disfrutar de protección
y seguridad. Como los poderes centrales perdieron toda autoridad se tuvo que
recurrir a los poderes locales. Se generalizó la costumbre de que los vecinos
de un lugar se sometieron a quien los podía defender mejor: a veces un conde,
pero muchas veces también algún particular que no poseía ningún título o cargo
oficial, pero que se imponía a los demás por su valentía y su sentido de la
autoridad. A estos hombres se les empezó a llamar señores, mientras que las
personas que se encomendaban a su protección recibieron el nombre de vasallos.
Entre señor y vasallo se
estableció una especie de contrato: el señor prometía protección a su vasallo;
éste se comprometía, mediante un juramento de fidelidad, a ciertos servicios.
El régimen vasálico se generalizó a través de toda la sociedad: el rey
encabezaba la pirámide: sus vasallos eran los duques, condes y otros señores
poderosos. Éstos, por su parte, recibían la "fidelidad" de las
personas más ricas e influyentes de su región las cuales, a su vez, recibían
los servicios de vasallos más modestos. De esta manera, desde la cima hasta la
base de la sociedad, toda persona estaba vinculada a otra.
El régimen vasálico constituyó
una determinada forma de organización del poder cuyo desarrollo se vio
favorecido por las condiciones económicas imperantes en la época. En aquellos
tiempos la tierra era la única riqueza. Muchas veces los propietarios, al
encomendarse a una persona más poderosa, solicitaron protección no sólo para
ellos mismos, sino también para sus tierras. A menudo donaban sus tierras a su
protector, pero conservaban su usufructo. Por otra parte, los señores
poderosos, dueños de grandes propiedades, para recompensar a sus servidores,
les daban uno de sus propios dominios y les permitieron recibir sus productos. El
dueño daba su tierra en beneficio o, como se diría luego, en feudo. En un
comienzo se concedieron los feudos ante todo como compensación económica por
los servicios prestados. Más, con el tiempo se generalizó la costumbre de que
los señores diesen los feudos a aquellos que se encomendaban a ellos como
vasallos. El régimen feudal nació de la combinación de vasallaje y feudo.

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